20140729

Yumi Okita, minuciosa, talentosa y sorprendente

Cerramos julio, nuestro mes dedicado a los espacios comfy cozy, esos que nos gusta disfrutar todo el año, pero sobre todo durante el invierno. ¿Qué mejor forma de despedirlo que con un post muy textil aunque no se trate ni de muebles ni de mantas?

Te presentamos a Yumi Okita. Esta artista es muy misteriosa, se sabe muy poco de ella; pareciera que quiere que el foco esté puesto sobre sus obras antes que sobre sí misma. Sí sabemos que vive en Carolina del Norte y que crea esculturas realmente asombrosas. Trabaja con géneros y lo hace de una manera tan minuciosa y detallista que no podemos evitar enamorarnos perdidamente de sus obras aunque sus modelos sean tan atípicos. ¿De qué estamos hablando? De insectos.  
Okita no trabaja sobre los insectos más desagradables; su modelo más frecuente es la polilla. No asusta, no es asquerosa, pero es nuestra enemiga por una razón de lo más lógica: se come nuestra ropa, nuestros almohadones, nuestras mantas. Aunque les damos distintos usos, se ve que nos gustan las mismas cosas, en cierta forma te entendemos, polilla.
Las esculturas textiles de Okita van a lograr reconciliarte con las polillas incluso si arruinaron tu sweater preferido. ¿Querés ver?






Amor de polilla
Es que realmente, en belleza, las polillas, no están tan lejos de las mariposas (de hecho son solo algunas de las especies de mariposas de noche) y algunas son igual de lindas (aunque claramente no tan coloridas). Al fin y al cabo, son todas mariposas pero al ser diurnas y nocturnas se visten distinto, nosotros hacemos lo mismo.
Tienen una cierta suavidad, sus alas aterciopeladas seguramente fueron una inspiración para el trabajo de Okita, quizás la asociación textil surgió de ahí.
 


Hay más
Pero esta artista también se ocupa (aunque en menor medida) de otros insectos. La globalmente adorada mariposa (de día, vale aclarar) también llegó a las delicadas y talentosas manos de Okita. Y aunque este trabajo es igualmente impresionante, el contraste es menor. Ya que la gracia, justamente, de trabajar con polillas (o moscas, más abajo la vas a ver) es el contraste; encontrarse con la belleza de una manera inesperada. Esa es la propiedad generosa del arte, atraer atención sobre lo intrínsecamente bello que a veces ignoramos.
 




 

¿Los materiales? Eclécticos e inesperados, van desde géneros a algodón, piel sintética, hilo de bordar, alambre y plumas. ¿El tamaño? En general las obras tienen treinta centímetros, bastante grandes si tenemos en cuenta el nivel de detalle.
La combinación de texturas y colores, las distintas técnicas de bordado aplicadas y el innegable talento y la asombrosa creatividad de Yumi Okita logró que nos rindiéramos ante la belleza muchas veces olvidada de los insectos. ¿A vos qué te parecen? ¡Contanos!
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